
La reciente aprobación por parte del Concejo Municipal de Punta Arenas del primer Plan de Gestión Integral de Humedales Urbanos fue celebrada como un hito. El plan, que busca identificar, delimitar y proteger estos ecosistemas dentro del radio urbano, promete un nuevo marco para la conservación. Sin embargo, tras el anuncio oficial, persisten voces que, desde la experiencia de años de trabajo en el territorio, ven luces y sombras.
Una de esas voces es la de Humberto Gómez, integrante de la Agrupación Ecológica Patagónica y un observador clave de la génesis misma de la legislación que hoy se intenta implementar. Su labor, centrada especialmente en el Humedal Tres Puentes, un sitio de alta biodiversidad amenazado por el avance urbano, lo ha convertido en un referente. En conversación con Ecos del Sur, Gómez entrega una perspectiva que valora el paso dado por la municipalidad, pero que insiste en que, sin criterios científicos rigurosos y una voluntad política firme, el riesgo de seguir perdiendo humedales es real.
De la génesis a la implementación: “La palabra biodiversidad quedó excluida”
Gómez recuerda que la lucha magallánica fue parte del impulso original para una ley de protección. “Nosotros comenzamos acá Magallanes a impulsar la Ley de Humedales Urbanos”, señala, explicando que la pelea local por el Humedal Tres Puentes se enlazó con el trabajo legislativo a nivel nacional. Sin embargo, su evaluación del resultado es crítica.
“Perseguimos una variable como la principal que es la que seguimos defendiendo: la biodiversidad”, afirma. “Pero creo que la Ley no es consecuente… especulo que puede ser esa la razón por la que la palabra biodiversidad se excluye del lenguaje”. Para él, un plan de gestión real exige evaluaciones permanentes y profesionales especializados, algo que aún no ve materializarse. “¿Cuántos años llevamos desde que inició la legislación hasta ahora? Tendríamos muchos datos, pero no se hace”.
El caso emblemático: El Humedal Tres Puentes y la urgencia de actuar
El relato de Gómez hace palpable la desconexión entre la norma y el territorio. Mientras el Parque María Behety y la Laguna Pudeto cuentan con resguardo municipal, el Humedal Tres Puentes, con sus 108 especies de aves detectadas y 30 nidificantes, permanece en un limbo, con terrenos particulares y sin acciones concretas de protección integral.
“Peleamos para que se ejecute el Plan de Gestión del Humedal Tres Puentes… y hasta el día de hoy no se hace nada, solo lo que hemos hecho nosotros y una investigación que lleva muchos años”, afirma. Esta experiencia es el trasfondo desde el cual mira el nuevo plan municipal: con esperanza, pero también con escepticismo fundado.
“Hasta ahora ha sido destrucción, no incorporación”
El diagnóstico más duro de Gómez se refiere a lo ocurrido en los últimos años, incluso después de promulgada la ley. “En los últimos 4 años en Punta Arenas se eliminaron dos humedales y se intervinieron siete, sin que existan acciones correctivas”, denuncia.
Cita casos concretos: la intervención en la desembocadura del Río Leñadura, hábitat del canquén colorado, un ave en categoría de conservación, y la destrucción de otro humedal donde habitaba el Siete Colores. “Al final no estamos incorporando los Humedales los estamos destruyendo… incluso la Laguna Pudeto, intervinieron un lugar que era importante para el flujo de agua, lo intervienen y nadie dice nada”.
El plan municipal: Un paso atrevido que requiere profesionalismo
Frente a este escenario, Gómez valora el Plan de Gestión Integral como “un primer paso, y es un paso atrevido”. La idea de mapear todos los candidatos a humedales urbanos, basándose en la red hídrica, es, en su opinión, un avance significativo que puede prevenir intervenciones irregulares.
“Lo que no quiere decir que no se puedan intervenir”, aclara, “pero si la evaluación indica que se puede utilizar o que no existen variables suficientes para nombrarlos se puede utilizar. Entonces ese criterio es vital”. Ahí reside el desafío: “Para corregir y seguir avanzando tiene que ser bastante profesional y no va a ser fácil”.
La necesidad de datos, no de creencias
Toda la argumentación de Gómez se sustenta en un principio fundamental: la toma de decisiones debe basarse en evidencia. Para demostrarlo, alude a sus propios registros, como el gráfico de abundancia de aves en el Humedal Tres Puentes entre 2008 y 2025.

“Si te fijas en diciembre del 2025 ha sido la abundancia más baja registrada… Cuando explico que para comprender cómo funcionan los ecosistemas se debe tener información suficiente y periódica es porque estas gráficas son decisoras al momento de entregar resultados”, sostiene. Su crítica es clara: sin datos continuos y evaluaciones serias, se gestiona desde la creencia, no desde el conocimiento. “Esto que se traduce para ver el comportamiento de la abundancia debería tenerlo en todos los humedales y no ser algo antojadizo”.
Ko-Habitar en la incertidumbre: Entre el agotamiento y la esperanza cautelosa
Al final de la conversación, la reflexión de Gómez trasciende lo técnico y se vuelve existencial. Habla del desgaste de años de trabajo voluntario, de ver llegar consultoras con recursos sin que el territorio mejore sustancialmente. “Ya para este año no tengo muchas pilas para trabajar extra para el estado, igual agota”.
Sin embargo, en su mirada persiste un destello de expectativa. “La apuesta de la muni bien estructurada podría ser efectiva, pero requerirá de más profesionales y de trabajo en terreno permanente, no sé si esto lo podrán lograr, ojalá. Podría ser otra punta de lanza”.
La historia del Plan de Humedales de Punta Arenas, vista por Humberto Gómez, es la de un ko-habitar en tensión. Es el esfuerzo por habitar un territorio de manera consciente, defendiendo sus ritmos ecológicos, frente a la inercia de un modelo que los ve como obstáculos o terrenos baldíos. El plan es una herramienta nueva en este pulso. Si se usa con el rigor y la voluntad que exige la evidencia científica, y la urgencia de las aves que ya no encuentran dónde nidificar, podría marcar un punto de inflexión. Si no, será otro documento bienintencionado que la realidad del territorio, y su continua degradación, se encargará de dejar en evidencia.